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  • El Hada
    10/03/2008
    Hace no tanto tiempo como podríamos imaginar en una historia de estas características, una pequeña y encantadora hada de esas que todavía siguen existiendo a pesar de que cada vez menos gente crea en ellas, paseaba por los bosques cercanos a su casa. Era un hada pequeña, con cierto aspecto frágil, vestida con una de esas telas vaporosas que parecen juguetear con el aire permanentemente, en ese vuelo continuo. Y en la mano izquierda llevaba una varita, una de esas varitas como las de los cuentos antiguos, con una estrella en la punta que brillaba dejando una pequeña estela de chispas doradas.

    En su paseo por el bosque, reparó en un sendero que no había visto antes, y como a nuestra pequeña hada le encantaba descubrir cosas nuevas, sabores desconocidos, lugares que la sorprendieran, lo siguió, eso sí, siempre iluminando el camino con su pequeña varita.

    Ya en un lugar del bosque al que nunca había accedido reparó en unos arbustos que se movían. Pensó que tal vez hubiera un animal herido, una pequeña ardilla, algún conejo, así que se acercó despacio, para no asustarle. De repente, de un salto, la criatura se colocó delante del matorral, así que fue nuestra hada quien soltó un pequeño grito de sorpresa. ¿Pero qué clase de criatura era? Era una personita, de eso no cabía duda... con la altura de un niño, pero con barba y cara de haber vivido mucho, arrugas y hasta patas de gallo, como si hubiera sonreído mucho a lo largo de su vida. Además era bastante gordito, casi redondito, porque la cintura parecía algo mayor que el resto del cuerpo, y llevaba un gran cinturón con un adorno muy trabajado en el medio.

    - ¿Por qué me miras con esa cara de extrañeza? - dijo el enano, con una voz sorprendentemente más jovial de lo que cabría suponer- No soy ninguno bicho raro, es obvio que soy un enano!! De hecho, ehem, no soy "un enano", soy el Enanito Gordinflón. ¿No has oído hablar de mí?

    El hada vio que el enano estaba tan ilusionado, casi orgulloso, que le respondió que sí, que claro que había oído hablar de él (de hecho, tal vez en alguna de las historias que le contaba su mamá cuando era un hada chiquita que no podía dormir por las noches), pero que no se esperaba encontrarle y se había sorprendido. Y aclarado esto, el enano invitó al hada a recorrer su bosque, diciéndole que no había anfitrión como él para descubrir las maravillas que escondían esos parajes.

    Así pasaron la tarde entera, corriendo por los prados, esquivando los árboles, escondiéndose tras las rocas, entre matorrales, riendo, saltando, dejándose fluir. El hada encontró animales que nunca había visto, presenció el nacimiento de un cervatillo y también le enseñó al enano maravillas que ella podía hacer con su varita, como crear un arco iris de la nada o un puente imaginario que les permitiera cruzar barrancos. Era curioso observar cómo, a pesar de tanta carrera y tanto brinco, el hada siempre sostenía con firmeza su varita, y cómo la estrella nunca dejaba de brillar.

    Algo fatigados de tanto juego, llegaron a un río caudaloso pero con una especie de camino de piedras por donde se podía cruzar. El enanito propuso pasar al otro lado y empezó a dar pequeños brincos de piedra en piedra mientras tarareaba una cancioncilla. El hada le siguió sin problema, hasta que en la última piedra un pequeño resbalón por poco la hizo caer, y seguramente así hubiera sido si el enanito no hubiera alargado una mano para sostenerla. Pero, ¡ay!, al agarrarse al enano con ambas manos el hada soltó la varita, que cayó al agua y que al instante se perdió entre la corriente.

    El hada miró las aguas del río primero incrédula, luego asustada y luego con una inmensa tristeza. Incluso hizo ademán de arrojarse al río en pos de su varita, pero el enano (que sería enano, pero con una fuerza que ya quisieran para sí muchos humanos) la retuvo.

    - ¡Déjame! ¡Es mi varita! ¡Debo recuperarla! - casi gimió el hada.

    - Pero no seas tonta, niña... ¿no ves que ya estará lejos? Mira, algo más allá este río acaba en una cascada que cae formando un lago inmenso que a su vez se bifurca en varios brazos que tras recorrer cierta distancia, acaban en el mar... ¿cómo crees que podrías encontrarla?

    El hada se sentó en una roca a la orilla del río, había perdido toda su sonrisa y su vitalidad, parecía deshecha.

    - ¿Y qué voy a hacer ahora? Yo no soy nada sin mi varita... ¿dónde se ha visto un hada sin ella? ¿Cómo curaré a los animales que me pidan ayuda, cómo podré volar si me hace falta? Sin mi varita no soy nada, no soy nadie...

    - Pero, ¿cómo? ¿Aún no lo has descubierto? - preguntó el enano asombrado, a la vez que casi se echaba a reír. El hada, pensando que además el enanito se burlaba de ella, escondió la cabeza entre sus piernas, sollozando.

    - Vamos, niña, vamos... no me estoy riendo de ti, claro que no... Sólo me sorprende que siguieras creyendo que tu poder estaba en tu varita... ¡tu poder está en ti, dentro, lo llevas contigo hagas lo que hagas, con varita o sin ella! Pu
    Relato - Mi vida como gotica
    28/08/2007
    Muchas veces creí que mi vida era el producto de una gran equivocación del destino. Era como si todas las fuerzas invisibles se habían confabulado contra mi. Me hallé envuelta en éste laberinto cruel de nuestra vida diaria. Confundida la mayoria de las veces, atormentada el resto, traté en vano de encontrar un espacio entre los otros seres humanos que respiraban y se movian a mi alrededor. Era casi una costumbre obligada encontrarme silenciosamente meditando mientras los observaba. Cada ser humano completo, aparentemente feliz, hacía lo mejor que podía para sobresalir entre los demás. Tenían amigos, metas, gustos y ambiciones...Entre los que me rodeaban habían algunos de mi edad. Me parecian a veces tan vacios, tan frívolos, perdidos entre el consumismo, las modas, las fiestas, los vicios y males de la juventud. Ellos también me observaban, claro...para ellos yo era algo inoportuno, un error...a veces mi silencioso juicio los incomodaba. Sin palabras expresaba toda mi repugnacia hacia su sistema de vida. Eso era irritante para sus "vidas normales" asi que me gane la soledad como amiga y las tinieblas como mundo.

    Era penoso pero seguro. No fue algo que escogí al principio...Juro que traté...me esforcé...por ser como ellos...Por "vivir" entre ellos y ser aceptada. Aún a esos extraños en mi casa a quienes llamaba "Padres" traté de agradarles...pero fue inútil, estúpido y aberrante. Entre más intentaba amoldarme a sus criterios y conceptos más me degradaba dentro de mí. Sus juicios eran más altos que yo...Mis defectos y temores me señalaban. Mi punto de vista era tan contrario que fue una espada que hirio mis propios sentimientos. Entonces sólo quede yo.

    Fue cruel cuando ese día me di la vuelta y no vi a nadie a mi alrededor. Aquellos que se llamaron mis amigos me habían abandonado. Uno de ellos, el peor, se atrevió a quedarse a mi lado un rato más. Yo en mi desesperación le rogué que no me dejara. ¡Qué gran error! de pronto sacó sus más valiosos argumentos y respuestas que "todo lo solucionaban". Su lengua y gestos fueron como espinas que se estrellaban contra mi alma. Me señaló, me atacó...me hirió. Dijo que me comprendia, fingió que me entendia, pero ¿Cómo? ¡Si yo misma no podía comprenderme! Entonces me fue dolor su compañia y más sangré pues aquellos a quienes amaba me lastimaban con sus palabras.

    Mi única escapatoria fue ocultarme en las tinieblas. Era un sistema sencillo. Allí nadie juzgaba a nadie...Todos eramos prófugos de la vida. A mi alrededor había seres lastimados, solitarios, confusos, complejos. La oscuridad nos rodeaba y en sus penumbras no había oportunidad de observar a nadie. Por algun tiempo estuve segura, pero no duro mucho. De nuevo me sentí vacia, seca...De pronto las tinieblas no me dejaron ver a mi alrededor así que pensé que me adentraria hasta su abismo. Tenía que existir un fondo, un piso sobre cual andar...un todo para vivir. Llena de una nueva expectativa comencé a transitar por la niebla...

    No se cuanto tiempo anduve. Pocas veces tuve la oportunidad de ver el mundo exterior. Alli continuaba la gente sus vidas. Soñaban, reían, hablaban del amor y de los deleites que saboreaban...Yo nunca comprendí esas palabras, yo no encajaba en ellas asi que no me preocupé. Lo último que recuerdo haber visto fue los ojos tristes de mis padres. Quería decirles tantas cosas. ¿Por qué me trajeron a este mundo? ¿Por qué me dejaron morir en medio de la vida? ¿Por qué nunca se esforzaron por ser lo que debieron ser para mi? ¿Por qué nunca me advirtieron que no fuera lo que soy? Era tarde...No dejé que las lágrimas cegaran mis vista.

    Me arranque el corazón...Pensé que ya no lo tenía pero allí estaba. Lo que quedaba de él lo saqué...estaba lleno de gusanos...podrido, inerte dentro de mi pecho. Y entré, profundo en la penumbra, en las más densas tinieblas...completamente sola. Me sentía libre, segura. Nadie que me señalara, que me amara, que me hiriera...Busque el sitio más recóndido de la oscuridad para ocultarme. Lo llamé hogar por primera vez.

    Hice un muro inmenso y borré los caminos que conducían a él para que ninguno osara buscarme. Allí habité...allí me planté como una rosa muerta que queria sentir el frio de la noche.

    Recuerdo que había tanta tranquilidad, tanto silencio...todo era tan oscuro y solitario. Al principio no lo noté y cuando lo noté me agradaba. Pero no me encontraba sola. Para mi sorpresa el silencio despertó a extrañas criaturas ocultas dentro de mí. Entonces el sueño inundó mis ojos...y ellas salieron desde dentro. El frio y la soledad me fueron golpeando...La tranquilidad se volvió inquietud y las criaturas se deformaron delante de mi para atormentarme. "Demonios" ....Mis "demonios" se hicieron presentes...Me hallé en el infierno mismo. El Infierno de mi misma.
    2ª parte
    28/08/2007
    Me desgarraron, me desangraron...Uno de ellos"Temor" me acosaba día y noche...me sujetaba , me ahorcaba...no supe su nombre real hasta hace mucho tiempo. La "Conmiseración" se hizo mi madre y el "Dolor" mi padre...La extraña silueta de la Muerte se hizo presente, pero para mi horror ella se burlaba de mi. Entraba y salía de mi Infierno...Se alejaba y regresaba. Nunca había conocido el amor pero cómo la deseaba. Tanto quería que me llevara consigo y me librara de la vida que la amé como a nadie. Pero ella sólo me despreciaba y me decía que no la merecía. Así que me acostumbre a su desprecio, al tormento de mis demonios y a mi cruel destino. Sin salida, era un ser siniestro, triste, patético herido y sangrante. La Muerte me fue tan querida, tan preciada. La veía como mi única salida, lo único seguro...sus brazos eran mi mayor anhelo, su consuelo mi mayor expectativa.

    Asi trascurrieron los años...mi aspecto se demudó de tal modo que perdí la apariencia humana. Perdí la capacidad de respirar, de observar el tiempo de soñar. No había día ni noche. Me olvide de la alegría, de los deseos. Mi obsesión con la Muerte y la compañia de mis demonios eran mi unico refugio, mi unico hogar. De no ser por él allí mi espíritu se hubiera desecho y fundido con la niebla. Su nombre era hermoso, como ninguno que jamás hubiera escuchado. Su rostro era semejante a la verdad, nítido y bello. Era un ser sufriente, pero no por su pecado ni por sus culpas sino por la pureza. Me conocía, me buscaba. Al principio no comprendí sus intenciones. No sabía si temerle o rechazarle con odio. Pero se inclinó a mí y con sólo una palabra me devolvió el alma. Su mirada sanó mis heridas...Me dió su propia sangre y su propio aliento para que viviera...Me levantó del polvo y la miseria y me regalo la luz para que sellara mi destino. Desde entonces tomé su espada y su espiritu. Tuve el poder para desafiar a la perversa Muerte y enfrentar a la cruel Vida, para combatir a mis demonios y vencerlos. Me dió el don de la compasión y la sabiduria para habitar entre los hombres y la voluntad de renarcer de mis cenizas cuando fuere necesario.

    Aún puedes verme en las tinieblas o en la luz. Entro y salgo sin que nada me toque, sin que nada me hiera...Me volvi fuerte, inmune a los juicios y a los dedos que me señalan. Violenta y siniestra con los que me intentan humillar pero a la vez compasiva...son sólo víctimas inocentes de la ignorancia...del desprecio y de la mentira...Son sólo seres humanos que aún tratan de entenderse a sí mismos.

    Volví a ser humana gracias a él, de hecho me hizo algo más que humana , me dió alas. Me dió un alma inmortal y un espíritu inquebrantable. Mi rostro y mis palabras se volvieron eternas e intocables como el viento pero con igual fuerza y potencia. Me dió la grandeza por consigna y la paz por vestido y ahora te encuentro en el camino de tinieblas, confuso, herido y cansado como alguna vez yo anduve, pero te ilumíno el sendero para que no te pierdas en la niebla..."
    Mas efectos para el flodeo
    16/07/2007
    pagina de efectos http://david7wolfefectos.blogspot.com
    Tunea tu Flodeo
    16/07/2007
    Insertar codigo texto html como texto
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    y cambiar "& g t ;" va junto y sin comillas por ">"
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