22/10/2007
Hijos de la ciudad
Cerca del negro espejo de la inmunda ciudad,
Donde los corazones rabiosos, vacíos de humanidad,
Torturan gozando, con su mirada de fuego,
Con enigmática actitud y maligno ruego.-
Aquí, donde beben, se matan y todo es infierno,
Se escucha ya ese ruido de fúnebres tinieblas,
Donde los días se oscurecen entre nieblas,
Y todos son helados en un cruel invierno.-
Aquí, los hijos de la ciudad se entregan al mal,
Negra es su alma, su ropa, su corazón y aquí están,
Juntos, luchando todos contra todos, sin tener nada que ganar,
Rasgando la luna, llenándose de alcohol sin parar.-
Y la noche, milagro amargo, desfalleciente,
Te invita al placer, a la muerte…
Atrayente veneno que embriaga al pensamiento,
Lápida imborrable con tal argumento…:
“Eres tú parte de ellos o ya estás muerto,
Eres como yo, amante de éste tormento,
Eres mitad acero, mitad cemento,
Eres de la ciudad… solo un invento…"

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