MELI ANAY MAPU

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  • leyenda
    19/08/2009
    a leyenda del Amancay
    El Bolson
     
    En la orilla derecha del río Manso y hasta su nacimiento en el valle del Lolol Mahuida, vivían los indios Vuriloches.
     

     
    Quintral, hijo del cacique, gustaba recorrer cazando y pescando en la orilla del río y así llegaba hasta Co-carí (lago Mascardi).
     
    Fue en uno de esos paseos que conoció a Amancay, quién se enamoró de aquel joven apuesto y valiente, llegando a convertirse este sentimiento en el amor irrealizable por ser ella de humilde origen.
     
    De esta manera fue pasando el tiempo, hasta que un día llegó hasta ellos una epidemia que comenzó a diezmar la tribu, cayendo enfermo el joven indígena. Ante la imposibilidad de lograr su mejoría, enterada Amancay consultó a una Machi (hechicera), a quien le confió el secreto para obtener el remedio. El mismo consistía en una infusión preparada con una flor que crecía en la cumbre helada del Lolol Mahuida a sabiendas del peligro que corría, pero impulsada por su amor hacía el joven, lanzóse Amancay a la terneraria empresa, logrando su fin. Ya en el descanso, feliz por haber logrado su cometido, al pie de una hermosa cascada, vio cernirse sobre ella la amenazante figura del cóndor, quien le exigió abandonara la preciada flor. Ante la negativa de Amancay propuso a esta que le dejase en cambio su corazón, lo cual aceptó la joven sin titubear. Alejóse el rey de las alturas con el pequeño corazón entre sus garras, emprendiendo vuelo hacia su morada, tiñendo de gotas rojas su camino con la sangre que manaba del corazón. Y en aquellos lugares regados y vivificados con la sangre de aquella indiecita, fue floreciendo una preciosa flor de varios pétalos, bella como su origen, teñida con gotas rojas de la sangre que había sido derramada en ofrenda de aquel sentimiento, queriendo pregonar de esta manera, un mensaje de amor por todos los valles y montañas del Co-carí.
    la fabula del sol y la luna
    16/03/2009
    Cuando el SOL y la LUNA se encontraron por primera vez, se apasionaron perdidamente y a partir de ahí comenzaron a vivir un gran amor. Sucede que el mundo aún no existía y el día que Dios decidió crearlo, les dio entonces un toque final...el brillo! Quedó decidido también que el SOL iluminaría el día y que la LUNA iluminaría la noche, siendo así, estarían obligados a vivir separados. Les invadió una gran tristeza, cuando se dieron cuenta de que nunca más se encontrarían... La LUNA fue quedándose cada vez más angustiada. A pesar del brillo dado por Dios, fue tornándose solitaria. El SOL a su vez, había ganado un título de nobleza "Astro Rey", pero eso tampoco le hizo feliz. Dios, viendo esto, les llamó y les explicó: "No debeis estar tristes, ambos ahora poseeis un brillo propio". Tú, LUNA iluminarás las noches frías y calientes, encantarás a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de hermosas poesías. En cuanto a ti, SOL, sustentarás ese título porque serás el más importante de los astros, iluminarás la tierra durante el día, proporcionarás calor al ser humano y tu simple presencia hará a las personas más felices. La LUNA se entristeció mucho con su terrible destino y lloró amargamente..., y el SOL, al verla sufrir tanto, decidió que no podía dejar abatirse más, ya que tendría que darle fuerzas y ayudarle a aceptar lo que Dios había decidido. Aún así, su preocupación era tan grande que resolvió hacer un pedido especial a El: "Señor, ayuda a la LUNA por favor, es más frágil que yo, no soportará la soledad..." Y Dios...en su inmensa bondad...creó entonces las estrellas para hacer compañía a la LUNA. La LUNA siempre que está muy triste recurre a las estrellas, que hacen de todo para consolarla, pero...casi nunca lo consiguen. Hoy, ambos viven así...separados, el SOL finge que es feliz,...y la LUNA no consigue disimular su tristeza. El SOL arde de pasión por la LUNA y ella vive en las tinieblas de su añoranza. Dicen que la orden de Dios era que la LUNA debería de ser siempre llena y luminosa, pero no lo consiguió...porque es mujer, y una mujer tiene fases. Cuando es feliz, consigue ser llena, pero cuando es infeliz es menguante y entonces no es posible apreciar su brillo. LUNA y SOL siguen su destino. EL, solitario pero fuerte, ELLA, acompañada de estrellas, pero débil. Los hombres intentan, constantemente, conquistarla, como si eso fuese posible. Algunos ha ido incluso hasta ella, pero han vuelto solos. Nadie jamás consiguió traerla hasta la Tierra, nadie, realmente consiguió conquistarla, por más que lo intentaron. Sucede que Dios decidió que ningún amor en este mundo fuese del todo imposible, ni siquiera el de la LUNA y el del SOL...fue entonces que El creó el ECLIPSE. Hoy SOL y LUNA viven esperando ese instante, esos raros momentos que le fueron concedidos y que tanto cuesta sucedan. Cuando mires al cielo a partir de ahora, y veas que el SOL cubre la LUNA, es porque se acuesta sobre ella y comienzan a amarse. Es a ese acto de amor al que se le dio nombre de ECLIPSE. Es importante recordar que el brillo de su éxtasis es tan grande que se aconseja no mirar al cielo en ese momento, tus ojos pueden cegarse al ver tanto amor. Tú ya sabías que en la Tierra existían SOL y LUNA...y también que existe el ECLIPSE...pero esta es la parte de la historia que tú no conocías, ¿a que no?


    Publicado el: miércoles, 15 de noviembre de 2006 22:25 por VADEMECUMVADE
    Archivado en: MIS CUENTOS Y FABULAS FAVORITOS
    madre
    23/10/2008
    Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor
    y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados.
    Una mujer que, siendo joven, tiene la reflexión de una anciana
    y en la vejez trabaja con el vigor de la juventud.
    Una mujer que si es ignorante descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio
    y, si es instruida, se acomoda a la simplicidad de los niños.
    Una mujer que, siendo pobre, se satisface con la felicidad de los que ama
    y, siendo rica, daría con gusto su tesoro por no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud.
    Una mujer que, siendo vigorosa, se estremece con el lamento de un niño
    y, siendo débil, se resiste a veces con la bravura del león.
    Una mujer que, mientras vive no sabemos estimar porque a su lado todos los dolores se olvidan,
    pero después de muerta daríamos todo lo que tenemos por mirarla de nuevo un solo instante,
    por recibir de ella un solo abrazo, por escuchar una sola sílaba de sus labios.
    De esa mujer no me exijáis el nombre si no queréis que empape con lágrimas vuestro álbum
    porque ya la vi pasar en mi camino.
    Cuando crezcan vuestros hijos leédles esta página
    FUTA NAWEL
    13/06/2008
    FUTA NAWEL

    Kiñeke meu
    Chi pu kallfü willi meu
    Ñi wülngiñ meu akui
    Ngelleke Füta Nawel ñi
    Karüntu ül.
    Kimalan ñi witrantu meken
    Nengümnengümngelu ñi nge
    Kam petu ñi mollfün ñi leufü
    Ñi katrüñmangemun ñi lipang.
    Wichafi ñi am
    Weñangkün ül pewen meu
    Ka pu kuifike dungun meu
    Akui ñi wülngiñ meu

    Welu inche kizu
    Kimfiñ ñi chem pin engün
    Wütre meu ñi llükalen
    Wengamnierpun chi füta mawidantu
    Ñi larpuam.
    Feymeu ñi nge meu
    Petu ñami
    Doy inalechi pu wangülen.

    ( Del libro “Walinto” )
    el cultrum
    29/04/2008
    Allá en lsa tierras del sur americano donde la realidad es mito y leyenda de antigua estirpe, los más viejos enrte los viejos afirman que el padre - creador de la música es el viento. Y no les falta razones, porque es cierto que allá curruf (viento) sopla su flauta en los pajonales, se vuelve trompeta en los remolinos, redobla como timbal, entre las piedras y el agua, y es manso violín en los cañadones largos y protegidos...

    En efecto, posiblemente del viento las culturas australes aprendieron a hacer musica. Quizás del mítico Elëngasen, su progenitor y seños, el autor de los curruf-taieles...

    Dicen que en la lengua araucana no existe una palabra para designar la música. No hace falta. Los instrumentos musicales hablan por sí solos de su presenciaen el pueblo y su cultura... ¿Cómo negarla cuando suenan el quinquercahue o la pifilca?. Y aunque todavía no hubiera ritmos indígenas ni instrumentos, el viento -músico si existiría, y seguiría dando notas para sus legendarios taieles...

    Entre todos los instrumentos musicales Nguenechén, el Padre de las razas aborígenes, eligió el cultrún y lo puso en las manos de la machi. Desde entonces es sagrado. Su vientre resonador tiene el perfume y las voces misteriosas de las maderas con que se talla: el foye (canelo) el triwe (laurel), el cipres o el raulí. Y es para que no se escapen que los artesanos le ponen bien ajustado sobre la redonda boca el parche de cuero pelado.

    Es el cultrún el instrumento chamánico por excelencia, y esto ocurre desde sus antepasados, el tambor divino de los magos hindúes y el tibetano. Por eso el rito acompaña su nacimiento como instrumento compañero e inspirador del trance mítico. Quienes lo han visto dicen que antes de tensar la membrana del cultrún la machi mete adentro su canto y con él parte de su pullú o alma... Y es fama que introduce las propiedades mágicas o curativas al colocar por la abertura a punto de cerrarse, piedritas de colores, plumas, pelo de animales o hierbas medicinales...

    Los mapuches aseguran que cuando la meica hechicera toma el cultrún tiene el munco en su mano. Y así debe ser nomás, no solo por su forma semiesférica característica sino también porque los dibujos que lo ornamentan, con sus sagrados azules, amarillos y blancos, con su cruz abarcadora y sus estrañas figuras, representan posiblemente el orden y equilibrio entre el cosmos y sus criaturas.

    Con el cultrún junto a su pecho la mediadora sagrada está a la altura de su dios, y con el palo percutor de cabeza de rellmú (arco iris)puede invocarlo y obtener la gracia o petición. Con él hace sus rogativas, y con él vuela el más allá, con él acompaña los taieles y danza en torno al rehue (altar sagrado), con él se instala el camaruco y bate sin cesar... Como antes, ¿como siempre?.

    Allá en el cerro sagrado de Yanquenao hay un cultrún de piedra. El misterio envuelve su presencia fósil. ¿Cuanto hace que su cuerpo es mineral? ¿Lo petrificó el Gualicho, celoso por el poder de la machi?. ¿Algún espíritu envidioso aprisionó así su alma de música?. Muchas lluvias y soles largos han caído desde entonces sobre el cultrún de piedra, pero no han borrado sus curiosos petroglifos. Quizás paea el Elëngasen cuando sopla pueda contar la historia de la Creación...¡quién sabe!

    Al cultrún sagrado loa compaña en los nguillatunes (rogativas), la también sagrada pifïlca.Cuenta la leyenda que los valientes mapuches al son de la pifïlca pudieron rechazar a los poderosos incas conquistadores. Pero perdieron la pifïlca mágica... y todavía la buscan. Por eso la reproducen en madera o hueso y con sus timbres agudos parecen que las llaman en las rogativas... Especialmente cuendo el munday las bendice con su agua de trigos maduros. ¿Volverán a ser fuertes e invencibles cuando la encuentren?

    En las rogativas rituales los mapuches acompañan los sonidos sagrados del cultrún y la pifïlca con los tonos graves de la trutruca . Esta hermana del erque norteño buscó el sur de la leyenda promisoria para vivir por sí misma, y tanto se aquerenció que no falta en el corazón de los nguillatunes.

    Calro que un buen pillantún (orquesta sagrada) se completa con otro noble instrumento como el cull cull, el cuerno que es pariente del erquencho y que antiguamente hacia sonar sus graves alarmas en caso de peligro para la tribu. Y hasta con la wada, la rítmica sonaja aborígen.

    Los músicos mapuches han recibido de sus hermanos americanos las inspiración e impulso para transplantar y adaptar formas instrumentales. Por eso también hacen música con el koolo o violín tehuelche, el ñolquín hermano menor de la trutruca el quinquercahue o gran violín araucano hecho con costillas de yeguarizo, el piloiloi descendiente de los incas que imita en madera o piedra la mítica flauta de Pan, el trompe con su diminuto cuerpo de hierro con forma armoniosa lira, o las cascavillas de sonantes pezuñas de hemul...

    Los aborígenes de los confines patagónicos guardan viva memoria de los orígenes sagrados de l

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